14 nov 2010
10:47 a. m.
Franchesca De león
Quizás lo que les cuente a continuación les parecerá algo extraño pero así paso:
Hoy fui a la cocina con deseos de tomarme una limonada. Tome el Limón del refrigerador y lo partí a la mitad para así poder exprimirlo. Pero antes, pensé: - "Pobre limón",- "Wow, Dios tuvo que haber pensado en mi cuando hizo el limón"- Como se forma el jugo agrio dentro del limón?.- Me pregunte. Proseguí a exprimir mientras pensaba lo maravilloso que es Dios.
Cuando de repente tuve este pensamiento:- "Los seres humanos nos parecemos al limón, somos aparentes por fuera (Bien normales), pero estamos llenos de tan amargo jugo, cosas que quizás otros desconocen esta dentro de nosotros, amargos y desabridos. Puro pecado y maldad.
Entonces al momento de entregarnos en las manos de Dios (Creador del limón), El nos toma y nos exprime extrayendo todo de nosotros, todo ese amargo sabor. Pero no queda ahí, nos deposita en su vaso, nos mezcla con azúcar (su dulce palabra), y luego nos completa con el agua de su espíritu, completando en nosotros una rica limonada con rico sabor que refrescara a todo aquel que la tome. Uhmmm...
Por cierto me quedo rica la limonada,. ;)
4 nov 2010
3:28 p. m.
Franchesca De león
Un antojo se apodero de mi, "deseo de una buena taza de café".
Camino a la cocina y de repente llego una voz, con interés de hablar conmigo:
-Ya lo conseguiste, no era lo que querías?. Porque seguir a su lado?-Dijo.
Agarro la greca y me sigue diciendo: -No puedes pensar que seras mal agradecida por dejarlo...te costo muchas lagrimas.
Lavo la greca.
-Acaso no recuerdas? todas las noches llenas de insomnio pensando en sera o no sera posible.
Se me hace agua la boca por el olor del polvo del café.
-Ademas durante mucho tiempo ni su voz escuchabas para aliviar la angustia que sentías en ti.- insistía-.
Enciendo la hornilla y espero.
-No creo que hablaras en serio cuando le dijiste que con o sin tu "milagro" le amaras y que jamas lo dejarias, déjate de eso, puedes dejarlo y seguirlo amando!! no seras ni la ultima ni la primera, te lo aseguro!.
El olor invade la cocina, llegando a la sala.
El café ya esta listo. Busco la taza, cubiertos y azúcar.
-Puedes venir, las ofertas que tengo, ya sabes, son para no rechazar; trabajo, amor, dinero, tengo a muchos esperando por ti.
Muevo mi antojo despacio. Camino a la sala, no se quiere dar por vencido, intenta volver a hablarme:
-Te tengo en la.....
(Interrumpo)
DISCULPA, estoy ocupada, no lo ves?. Estoy en la RUTA del café, no tengo tiempo para ti. Es tiempo de disfrutar un buen trago.
Ya se fue...ahora llego EL...entonces le comento:
-Acabo de aprender algo... no es el antojo, ni la necesidad, no se trata de recibir "milagros", tampoco se trata del agradable olor, ni siquiera del polvo, mucho menos de la borra del café....es la RUTA hacia El!!
Hoy por fin lo entiendo a plenitud: PUESTOS los OJOS en Jesús, el autor y el consumador de la fe!! De esto se trata...de la RUTA!!

Camino a la cocina y de repente llego una voz, con interés de hablar conmigo:
-Ya lo conseguiste, no era lo que querías?. Porque seguir a su lado?-Dijo.
Agarro la greca y me sigue diciendo: -No puedes pensar que seras mal agradecida por dejarlo...te costo muchas lagrimas.
Lavo la greca.
-Acaso no recuerdas? todas las noches llenas de insomnio pensando en sera o no sera posible.
Se me hace agua la boca por el olor del polvo del café.
-Ademas durante mucho tiempo ni su voz escuchabas para aliviar la angustia que sentías en ti.- insistía-.
Enciendo la hornilla y espero.
-No creo que hablaras en serio cuando le dijiste que con o sin tu "milagro" le amaras y que jamas lo dejarias, déjate de eso, puedes dejarlo y seguirlo amando!! no seras ni la ultima ni la primera, te lo aseguro!.
El olor invade la cocina, llegando a la sala.
El café ya esta listo. Busco la taza, cubiertos y azúcar.
-Puedes venir, las ofertas que tengo, ya sabes, son para no rechazar; trabajo, amor, dinero, tengo a muchos esperando por ti.
Muevo mi antojo despacio. Camino a la sala, no se quiere dar por vencido, intenta volver a hablarme:
-Te tengo en la.....
(Interrumpo)
DISCULPA, estoy ocupada, no lo ves?. Estoy en la RUTA del café, no tengo tiempo para ti. Es tiempo de disfrutar un buen trago.
Ya se fue...ahora llego EL...entonces le comento:
-Acabo de aprender algo... no es el antojo, ni la necesidad, no se trata de recibir "milagros", tampoco se trata del agradable olor, ni siquiera del polvo, mucho menos de la borra del café....es la RUTA hacia El!!
Hoy por fin lo entiendo a plenitud: PUESTOS los OJOS en Jesús, el autor y el consumador de la fe!! De esto se trata...de la RUTA!!
1 nov 2010
7:02 a. m.
Franchesca De león
El terremoto que sacudió a Armenia en 1989 necesitó solo de cuatro minutos para destruir a toda la nación y matar a treinta mil personas. Momentos después que el movimiento mortal hubo cesado, un padre corrió a la escuela a salvar a su pequeño hijo. Cuando llegó, vio el edificio en el suelo. Mientras buscaba en medio de aquella masa de piedras y escombros, recordó una promesa que había hecho a su hijo: “No importa lo que ocurra, siempre estaré ahí donde tú estés”. Llevado por su promesa, encontró el lugar donde había estado el aula de la clase de su hijo y empezó a quitar los escombros. Llegaron otros padres y empezaron también a buscar a sus hijos. “Es demasiado tarde”, le dijeron. “Usted sabe que están muertos. No se puede hacer nada”. Incluso un policía le dijo que dejara de buscar.
Pero el padre no se dio por vencido. Durante ocho horas, luego dieciséis, luego veintidós y finalmente treinta y seis, buscó y buscó. Sus manos estaban destrozadas y sus fuerzas se habían agotado, pero se negaba a darse por vencido. Finalmente, después de treinta y ocho horas de angustia, removió un gran trozo de pared y oyó la voz de su hijo. Le gritó: “¡Arman! ¡Arman!” Y una voz le respondió: “¡Papi, aquí estoy!” En seguida, el niño agregó estas preciosas palabras: “Les dije a los otros niños que no se preocuparan, que si tú estabas vivo, vendrías a salvarme, y al salvarme a mí, ellos también se salvarían porque me prometiste que sucediera lo que sucediera, siempre estarías conmigo”.
Dios nos ha hecho la misma promesa. “Vendré otra vez...” nos asegura. Sí, las rocas temblarán. Sí, la tierra se sacudirá. Pero el hijo de Dios no tiene por qué tener miedo, porque el Padre ha prometido llevarnos con Él.
¿Pero estamos dispuestos a creer la promesa? ¿A confiar en su lealtad? ¿No deberíamos ser cautelosos sobre la confiabilidad de tales palabras?
Quizás no tengamos dudas. Si tal fuere el caso, quizás quisiéramos saltar este mensaje. Otros de nosotros, sin embargo, necesitamos un recordatorio. ¿Cómo podemos estar seguros que lo que dijo lo hará? ¿Cómo podemos estar seguros que quitará los escombros para dejarnos libres?
Porque ya lo hizo una vez. Porque Él sabe que un día este mundo volverá a ser conmovido. En un abrir y cerrar de ojo, tan velozmente como el relámpago alumbra del este al oeste, Él volverá. Y toda persona lo verá: Nosotros lo veremos. Los cuerpos se levantarán del polvo e irrumpirán a través de la superficie del mar. La tierra temblará, el cielo rugirá, y los que no lo conocen se estremecerán. Pero en esa hora no tendremos temor, porque lo conocemos.
Porque nosotros, como el niño en Armenia, hemos oído la promesa de nuestro Padre. Sabemos que Él ha quitado la piedra, no la piedra del terremoto armeniano, sino la piedra de la tumba arimateana. Y en el momento que Él quitó la piedra, también quitó toda razón para la duda. Y nosotros, como el niño, podemos creer las palabras de nuestro Padre: “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo,
para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Juan 14:3
Tomado del libro cuando Cristo venga
Autor: Max Lucado
30 oct 2010
8:34 a. m.
Franchesca De león
¿Te ha parecido alguna vez que nadie se fija en ti? La ropa nueva y los nuevos estilos pueden ayudar por cierto tiempo. Pero si deseas un cambio permanente, aprende a verte como Dios te ve: “En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas” (Isaías 61:10).
¿Ha decaído tu autoestima alguna vez? Cuando esto ocurra, recuerda lo que vales. “Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:18–19).
El reto está en que recuerdes eso. Que medites en eso. Que te concentres en eso. Que permitas que su amor cambie la manera que te ves.
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio,
nación santa, pueblo adquirido por Dios
1Pedro 2:9
Tomado del libro “Gracia Para Todo Momento”
Autor: Max Lucado
28 oct 2010
7:53 p. m.
Franchesca De león
El gran cineasta Cecil B. DeMille señalo una vez la notable importancia de la felicidad en la vida y como saborearla:
La profesión que uno no decide seguir para ganarse la vida rara vez trae fama y fortuna, pero una existencia vivida dentro de los dictados de la propia conciencia si pude traernos felicidad y satisfacción para vivir más allá de las aclamaciones del mundo. Espero pasar por este mundo una sola vez, por tanto, déjenme hacer ahora todo el bien posible o toda bondad que pueda mostrar hacia mi prójimo. No permita que lo demore o lo descuide, pues no volveré a pasar por este mundo de nuevo. La felicidad debe tomarse a sorbos, no sacarla de la vida como a grades tragos, ni tampoco fluye de una forma regular como por una llave de agua. “Una porción de ti mismo” es un sorbo de felicidad tan satisfactorio como gratuito.
La metáfora de tomar a sorbitos de DeMille nos recuerda que uno se puede sentar un buen rato con una taza de té caliente en las manos. El vapor cálido y fragante que se desprende nos ayuda a reavivar nuestra propia actitud y casi siempre nos proporciona un sentido de contentamiento. En esos momentos es fácil estar de acuerdo con el apóstol Pablo: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipense 4:11).
Una de las maneras en que podemos experimentar la verdadera felicidad es “bebiendo a sorbos” de la provisión de talentos y habilidades que nos da Dios y usarlo para el beneficio de otros. Los “sorbos” no requieren de mucho tiempo. Tampoco hacen falta destrezas extraordinarias o profesionales que ayuden.
Usa un don o talento que tengas para servir a otros. Alístate como voluntario para un comité en el trabajo, maestro de la Escuela Dominical, miembro de un coro o grupo musical, entrenador de béisbol, para enseñar a leer a adultos o solo haz el esfuerzo de conocer mejor a tus colegas.
Helen Keller, ciega y sorda desde los diecinueve meses de edad, tuvo una vista extraordinaria en lo que se refiere a ver las prioridades de la vida. Dijo: “muchas personas tienen una falsa idea de lo que constituye la verdadera felicidad. Esta no se obtiene mediante la gratificación propia, sino a través de la fidelidad a un propósito que valga la pena”.
¡Qué milagroso es que Dios pusiera en nosotros una medida automática de felicidad en cada acto de amor y sacrificio por otros! ¡Toma un sorbo de felicidad al servir a otros!
Dios puede hacer grandes cosas por medio de personas que no se preocupan de quién recibe el crédito.
Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;
Estaremos alegres.
Salmos 126:3
Tomado del libro: Momentos de Quietud con Dios
22 oct 2010
8:20 a. m.
Franchesca De león
El papel que desempeñan los lugares de quietud en la Biblia es muy importante, sobre todo en el campo de la fe. Cristo estuvo solo durante gran parte de su vida en la tierra. A menudo le gustaba apartarse de las multitudes para la tranquila reflexión. Moisés iba solo a la montaña para hablar con Dios. Mientras que estaba allí, recibió los Diez Mandamientos, uno de los pilares de nuestra fe. Daniel se arriesgaba a morir tres veces al día, cuando dejaba sus labores oraba.El Espíritu de Dios a menudo nos habla cuando estamos solos. Los lugares de quietud producen paz y contentamiento. El ruido engendra confusión. El orden se recupera muchas veces en el silencio.
Nuestra cultura se ha hecho tan ruidosa con la tecnología, la industria, el entretenimiento y la transportación que rara vez encontramos tiempo y lugar para la quietud. No obstante, puede que estemos anhelando los momentos para pensar, estar en quietud y escuchar a Dios. Encontrar el tiempo, en realidad, hacer tiempo, para momentos de quietud es con frecuencia un tremendo reto.
Si el fruto de justicia se siembra en paz, los momentos de quietud cuando solo nos sentamos, escuchamos y esperamos que el Señor nos hable deben producir lo que es esencial para el crecimiento espiritual. La búsqueda de momentos de quietud para la reflexión nos ayuda a tener comunicación con Dios. Como resultado, su justicia pasa sobre nosotros y empezamos a adquirir algunas de sus características.
El Señor tiene tiempo para pasar con nosotros y está listo para que su Espíritu crezca en nosotros. Es nuestra decisión hacer la cita.
Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
Santiago 3:18
Tomado del libro: Momentos de quietud con Dios
Editorial Unilit.
20 oct 2010
11:43 a. m.
Franchesca De león
Hay dos momentos en el día cuando podemos mirar de frente al sol sin ninguna protección: durante el amanecer y al anochecer. En esos momentos, el sol se muestra tal como es a todos. Con las personas ocurre algo similar. Dedicamos toda nuestra vida a escondernos bajo la vestimenta, los títulos de estudio, bienes materiales, posición en el trabajo, maquillaje, etc. Hoy en día, muchos pierden su rostro o la salud al someterse a las cirugías plásticas. Pero el nacimiento y la muerte humana no se pueden ocultar con nada del mundo. Nacemos desnudos, y morimos desnudos. El novelista Lee Cheong-Jun (1939-2008) dijo una vez que el hombre madura hasta los 60 años de edad, pero a partir de entonces, va perdiendo es madurez. Esto quiere decir que hay más personas que vuelven a ser como niños con la edad, que los que logran tener una personalidad más profunda.
Actualmente, están aumentando cada día los enfermos de Alzheimer. Perdemos la capacidad intelectual, volitiva, de recordar y nos tornamos como niños. Se cuenta que cuando el emperador Alejandro estuvo al borde de la muerte, pidió que hicieran unos agujeros en cada lado de su ataúd para que sacaran sus manos por allí. Sus súbditos le preguntaron la causa, y él les respondió diciendo:
“Que el mundo vea que aún el gran Alejandro Magno se fue del mundo con las manos vacías”.
Así es la vida de todos, sin diferencia alguna entre uno y otro. ¡Qué necedad más grande sería vivir menospreciando a los demás, sintiéndose más que otros, cuando desnudos hemos venido y desnudos nos iremos!
Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses, O el hijo de hombre, para que lo estimes?
El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa.
Salmos 144:3-4
Tomado del libro tiempo con Dios
15 oct 2010
5:58 a. m.
Franchesca De león
Nuestra vida está controlada y determinada por nuestro corazón. ¿Qué es el corazón? La Biblia nos proporciona muchas verdades acerca de él. Cuando ella usa la palabra corazón, se está refiriendo generalmente a nuestra mente subconsciente y su contenido. Históricamente, el corazón ha sido una metáfora por el centro de nuestro ser. Nuestro corazón o mente subconsciente son lo que nos motiva en nuestras actitudes y acciones, aunque no podamos ser conscientes de lo que nos está influenciando. Jesucristo enfatizó lo siguiente:
Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas (Mateo 12:34-35).
Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contamina al hombre (Mateo 15:18-20).
En estas sencillas declaraciones, el principio del corazón y su poder para controlar toda la vida de uno, es evidente. Cualquier cosa que esté en nuestro corazón dicta nuestra experiencia en la vida. De acuerdo con Jesús, todas nuestras acciones son motivadas por el contenido de nuestro corazón a lo que está almacenado en nuestra mente subconsciente.
Esto nos lleva a reflexionar la siguiente verdad: La manera de pensar de nuestra visión y de cómo actuamos en ella viene de nuestro corazón también.
Oración: Padre, nuestro corazón es el centro de nuestro ser y refleja lo que realmente somos. Queremos que nuestro corazón y nuestra vida te reflejen a Ti. Que nuestras palabras y acciones puedan revelar las buenas cosas que Tú has almacenado en nosotros.
Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Mateo: 5:8
Tomado del libro Devocional diario de poder y oración
Autor: Dr. Myles Munroe
14 oct 2010
10:54 a. m.
Franchesca De león
Un niño entró a la tienda de mascotas para comprar un perrito. El dueño del local le mostró varios, y el niño fue tomando cada uno de ellos en sus manos. Observándolos de cerca. “¿Cuál has escogido?” “Después le digo. ¿Cuánto cuesta cada uno de estos perritos?”El dueño les dijo los precios, y el niño le prometió volver varios días más tarde. “Tienes que volver rápido. Estos perritos se venden muy bien”. El niño mostró una gran sonrisa de convicción y respondió: “No me preocupo. El perrito que yo escogí permanecerá hasta que yo vuelva”. El niño trabajó. Sacó la maleza, limpió las ventanas, limpió el patio, en fin, trabajó con mucho esmero. Y con el dinero que juntó, volvió a la tienda. El dueño contó la plata y con una sonrisa, le dijo: “Muy bien, ahora escoge el perrito que te vas a llevar”.
El niño tomó en sus manos un perrito flaquito y cojo. El dueño trató de hacerlo recapacitar diciendo:”No te lleves ese. Tú mismo puedes ver que es cojo. No puedes jugar ni correr contigo. Tampoco podrá traer la pelota en su boca. Elige uno de los sanos”. “No, gracias”, le respondió. “Este es el perrito que yo quiero tener”. Cuando el niño salió del local, el dueño quiso decirle algo más, pero guardó silencio. Pudo comprenderlo todo. Vio por debajo del pantalón del niño, una pierna de madera. ¿Por qué el niño habrá querido quedarse con ese perrito? Porque conocía el corazón del perrito cojo. Y también que se trataba de un perrito muy especial.
Los seres humanos nos acostumbramos a mirar lo que está delante de nosotros, y con eso sacamos conclusiones, determinamos y en algunas ocasiones hasta hacemos prejuicios de ello. Dios mira lo que está en nuestro corazón, a Él no se le puede esconder nada, todo lo sabe, todo lo conoce y nos entiende. Por eso Él pide nuestro corazón y nos alienta a confiarle toda nuestra vida.
Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira
lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
1 Samuel 16:7
Tomado del libro tiempo con Dios
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